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domingo, 22 de noviembre de 2020

Comer y cenar tarde aumena la grasa corporal

Los Niños que cenan después de las 20.45 horas presentan el doble de obesidad que los que cenan antes porque gastan menos energía

Europa / ciberpasquinero

Comer y cenar tarde y el uso de pantallas antes de dormir inciden directamente sobre los índices de grasa corporal y marcan el ritmo de pérdida de grasa en un proceso de adelgazamiento, además de aumentar los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Esta es la principal conclusión que se extrae de los diferentes estudios llevados a cabo en los últimos años por el equipo de investigación de la Universidad de Murcia (UMU) liderado por la catedrática de Fisiología Marta Garaulet.
Los resultados de estos estudios se hecho públicos a lo largo de 2020 en seis artículos publicados por las principales revistas científicas dedicadas a nutrición de Europa y Estados Unidos.
Se trata de ensayos que van desgranando los porqués del efecto de las horas de ingesta de alimentos; un camino empezado en el año 2013 con la publicación de los resultados de un estudio que abrió en todo el mundo el camino a la investigación en la crononutrición.
Aquel primer estudio, publicado en la «International Journal of Obesity», y que se ha convertido en uno de los más citados en su campo en el mundo, demostraba que comer después de las tres de la tarde ralentizaba el proceso de pérdida de peso.

Punto e ingesta tardío
Las investigaciones posteriores en esta línea seguida por Garaulet acaban de demostrar, en un artículo publicado en la «American Journal of Clinical Nutrition», que no solo la hora tardía del almuerzo influye, sino que es todo el patrón horarios diario de comidas el que es determinante como causa de obesidad y que tiene efectos negativos sobre la salud.
Un estudio que implicó a 3.660 individuos ha demostrado que quienes tienen un punto medio de ingesta tardío están más gordos, tienen los triglicéridos más altos y presentan una mayor resistencia a la insulina; factores que determinan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.


¿Y qué es el punto medio de ingesta? 
Pues es el resultado del número de horas desde el inicio del desayuno hasta el de la cena, dividido entre dos y sumado a la hora del desayuno. 
Por ejemplo: una persona que desayuna a las 7.00 y cena a las 20.30 horas tendrá un punto medio de ingesta a las 13.30 horas. 
En otro caso, una persona que desayune a las 10.00 y cene a las 23.00 tendrá su punto medio de ingesta a las 16.30.
Este último estudio de Garaulet ha demostrado que cada hora de retraso de ese punto medio de ingesta implica un kilo menos de pérdida de peso en un proceso de 19 semanas de tratamiento.
El estudio del comportamiento de las personas voluntarias de este ensayo también ha establecido que los comedores tardíos tienden a comer más cuando están estresados, que lo hacen principalmente por la noche, de forma compulsiva, mientras ven la televisión, y que presentan menos motivación para cuidarse.
«Estos resultados deberían ayudar a diseñar terapias específicas para comedores tardíos, ayudarles principalmente a controlar el estrés y establecer rutinas que mejoren sus hábitos», ha explicado Garaulet.
La razón metabólica de por qué la hora de las ingestas influye tanto se ha encontrado en una enzima que ayuda al cuerpo a quemar grasa, y cuya máxima actividad es por la noche (J Clin Endocrinol Metab). 
Cuando cenamos tarde, la actividad de esta enzima disminuye a la tercera parte.
Se trata de la Lipasa Sensible a Hormonas (LSH), cuya actividad va cambiando a lo largo del día y que cuanto más rinde es a media noche. 
Una cena tardía confunde a esta enzima, que entiende que no tiene que movilizar la grasa.
Este estudio del equipo de Marta Garaulet junto con el doctor Juan Antonio Luján, del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, ha contado con la colaboración de investigadores de Harvard, del Instituto Karolinska de Estocolmo y de la Universidad de Granada.

Dos horas y media antes de dormir
Las investigaciones inciden en que la hora apropiada para cenar es 2,5 horas antes de irse a dormir, ya que cenar más tarde de esa hora supone, además de una mayor propensión a la obesidad, un aumento de los valores de glucosa en sangre.
En este sentido, se ha demostrado que esto ocurre en personas con un polimorfismo específico en el receptor de la melatonina, que se da en una parte importante de la población (50 por ciento) (Trends Endocrinol Metab).

La hora de la cena en niños
La hora de las ingestas no tiene solo influencia en los adultos, sino que también es un problema que se presenta en los niños. 
En este sentido, un estudio realizado a escolares de entre ocho y doce años, y publicado en «Nutrition», permite concluir que: 
Aquellos que cenan después de las 20.45 horas presentan el doble de obesidad que los que cenan antes porque gastan menos energía en la metabolización de los alimentos de la cena.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Señores... está en chino.


Ciberpasquinero

A causa del coronavirus y los cierres de fronteras y comercios, la economía mundial está destrozada y aumentan día a días los pobres y necesitados a la par con los desempleados y las personas con hambre... problema éste que de por si ya era grave antes del confinamiento.
Medio mundo, o mundo y medio, como Ud. quiera decir, pide que se levante el confinamiento sin importar las consecuencias que esto pueda acarrear, lo cual pone de manifiesto dos (entre otros) cuestionamientos éticos o morales.
1.- Que siga la economía en picada, que aumenten los desempleados (y posiblemente la delincuencia) que aumente la hambruna y consecuentemente las muertes por este flagelo.
2.- Que se abran los comercios, los centros nocturnos, las playas, restaurantes, las fronteras, los vuelos internacionales y que todo siga igual que antes (claro con la sana distancia, el cubrebocas y las medidas de seguridad pertinentes, sin importar los contagios y las posibles muertes.

Esto es un somero panorama de lo que tenemos frente a nuestros ojos y en lo cual todos los humanos debemos pensar y tener en consideración antes de realizar manifestaciones o irnos de juerga haciendo caso omiso del sentido común (que desgraciadamente es el menos común de los sentidos)
Pero así somos los humanos egoístas a más no poder... buscando nuestra felicidad a toda consta, aunque pisoteemos a los demás... en este caso infectarnos e infectar de gravedad los pulmones, y en algunos casos
casi de muerte, a todo lo que cruce en nuestro camino presumiblemente, en busca de nuestra felicidad.

La enfermedad ha llevado al cierre de fronteras, al confinamiento de la población, ha contagiado a casi 28 millones de personas y matado a más de 906.000 alrededor del mundo, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

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Buscan prevenir violencia juvenil

Tenemos 80% de muertes de jóvenes por causas prevenibles, por violencia



Estados Unidos / ciberpasquinero

"Tenemos 80% de muertes de jóvenes por causas prevenibles, por violencia. El suicidio también es un tema muy preocupante, con altas tasas en la región, por lo que se ha convertido en un problema de salud pública", afirmó la Dra. Sonja Caffe, asesora regional en Salud de los Adolescentes para la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sus declaraciones se produjeron en el II Foro Alianzas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), organizado por la Fundación Ismael Cala con el tema "Inteligencia Emocional, un camino para la paz y la educación de calidad".
La Dra. Caffe, destacó además que "la depresión, la ansiedad y la violencia interpersonal son causas actuales de discapacidad", por lo que elogió "programas como El Vuelo de la Cometa, que es lo que necesitan nuestros jóvenes".
La experta de la OPS/OMS felicitó al equipo de la Fundación Ismael Cala por la organización del foro y "por el trabajo que hacen por los jóvenes y niños".

Violencia juvenil
Se refiere a los actos físicamente destructivos (vandalismo) que realizan los jóvenes y que afectan a otros jóvenes (precisemos, aquí, que los rangos de edad para definir la juventud son diferentes en cada país y legislación). 
En todos los países, los principales actores de este tipo de violencia son los hombres, y la educación social es tal que el joven violento lo es desde la infancia o temprana adolescencia. 
Sin embargo, la interacción con los padres y la formación de grupos, parches, galladas o pandillas aumenta el riesgo de que los adolescentes se involucren en actividades delictivas, violentas y no violentas.

Recursos
En el panel multisectorial del foro también participaron Melanie Reimers, directora de la Fundación Tigo, quien se refirió a los recursos que su institución ha destinado al desarrollo de la educación en Guatemala, especialmente en mejorar la infraestructura de escuelas, con más de 365 centros beneficiadas y más de 1.600 computadoras instaladas.
"Ahora hemos implementado un programa que se llama Dale Clic al Aprendizaje y hemos colocado el contendido educativo al alcance de maestros y niños", acotó Reimers. 
También cuentan con el programa Maestros Conectados, que es 100% virtual y gratuito, para trasladar el conocimiento del uso de herramientas tecnológicas, neuroeducación y gimnasia cerebral con inteligencia emocional, con la participación de más de 20.000 personas a nivel nacional.

En todo el mundo
La violencia juvenil es una de las formas de violencia más visibles en la sociedad. En todo el mundo, los periódicos y los medios de radiodifusión informan diariamente sobre la violencia juvenil de pandillas, en las escuelas y en las calles. En casi todos los países, los adolescentes y los adultos jóvenes son tanto las principales víctimas como los principales perpetradores de esa violencia. Los homicidios y las agresiones no mortales que involucran a jóvenes aumentan enormemente la carga mundial de muertes prematuras, lesiones y discapacidadLa violencia juvenil daña profundamente no solo a las víctimas, sino también a sus familias, amigos y comunidades. Sus efectos se ven no solo en los casos de muerte, enfermedad y discapacidad, sino también en la calidad de vida. La violencia que afecta a los jóvenes incrementa enormemente los costos de los servicios de salud y asistencia social, reduce la productividad, disminuye el valor de la propiedad, desorganiza una serie de servicios esenciales y en general socava la estructura de la sociedad.
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