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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Chan Hol II, el esqueleto robado más antiguo de América

Esta es la historia de Chan Hol II y de los espeleobuzos, arqueólogos subacuáticos, antropólogos físicos y geólogos que lo rescataron para develar las historias que tiene que contar a la humanidad.

 

Playa del Carmen, Quintana Roo, Conacyt / ciberpasquinero

Al esqueleto de Chan Hol II no se lo pudo haber robado cualquiera, el ladrón debía ser un especialista. Una persona con la preparación y el equipo necesario para sumergirse en un cenote, bucear más de un kilómetro dentro de un oscuro laberinto y ubicar el punto exacto en que se encontraban los huesos del que, hoy se sabe, era el esqueleto más antiguo de todo el continente americano.

Esqueleto de Chan Hol II previo al robo creditos Nick Pool Liquid JungleEsqueleto de Chan Hol II previo al robo. Fotografía: Nick Pool/Liquid Jungle.
Antes del saqueo, el primero en ver a Chan Hol II con ojos de científico fue Jerónimo Avilés Olguín, director del Instituto de la Prehistoria de América, A. C. Irónicamente, Jerónimo no encontró el esqueleto en las profundidades de un cenote sino en Facebook.
 
En febrero de 2012, un espeleobuzo extranjero publicó en redes sociales las fotografías de una osamenta muy bien conservada con la que se había topado al explorar una cueva inundada en la Riviera Maya. Jerónimo, que llevaba más de 15 años como espeleobuzo y 12 años estudiando fauna y esqueletos de gran antigüedad, las vio y pensó que el esqueleto podía aportar información valiosa sobre los primeros habitantes de la península. Las imágenes no revelaban ninguna pista de la localización de los huesos, así que no dudó en contactar a la persona que subió las fotos para pedirle que lo llevara a ver los restos.
 
Esqueleto de Chan Hol II antes de ser saqueado propiedad de Nick Pool Liquid JungleEsqueleto de Chan Hol II previo al robo. Fotografía: Nick Pool/Liquid Jungle.
Al entrevistarse con él, le explicó todo el trabajo de investigación que su grupo estaba haciendo, pero el buzo parecía no querer compartir el hallazgo, le dio "largas" y nunca lo llevó al sitio.
 
Un mes después, otros exploradores dieron con la localización exacta de los restos, los fotografiaron, subieron las imágenes a Facebook y le reportaron a Jerónimo la ubicación del esqueleto.
 
En ese instante, Jerónimo informó del hallazgo a su grupo de trabajo, que se encontraba investigando otros esqueletos en cuevas sumergidas y tenían las autorizaciones necesarias en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para rescatar el esqueleto. Solo había que planear los aspectos técnicos para entrar a la cueva.
 
Pero una semana después, el 23 de marzo de 2012, cuando otro equipo de espeleobuzos entró a la cueva para fotografiar el hallazgo, el esqueleto ya no estaba. Había sido saqueado antes de que los científicos pudieran comenzar a estudiarlo.

Un trabajo bien hecho

Pero ¿por qué los investigadores no sacaron el esqueleto de Chan Hol II en cuanto supieron de su ubicación?, ¿por qué lo dejaron expuesto al saqueo?
 
Al contrario de lo que podría parecer, dejar a Chan Hol II en la cueva no era una receta perfecta para el hurto. El sitio del hallazgo era tan inaccesible que solo unas pocas personas en el mundo, con el dominio de técnicas especializadas de buceo, podían llegar a él.
 
Por otro lado, Alejandro Terrazas Mata, científico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encargado de coordinar los estudios de antropología física dentro del grupo de investigación, sabía que para obtener la mayor información posible del esqueleto había que estudiar y registrar con lupa el contexto de la cueva antes de pensar en mover un milímetro los huesos, es decir, había que hacer una etapa de investigación in situ.
 
Antes y despues del saqueo chan holA la izquierda, el sitio antes del saqueo; a la derecha, el sitio después del saqueo. Imagen cortesía de Jerónimo Avilés.
Al estudiar la distancia entre el esqueleto y la entrada de la cueva, la posición de los huesos y otros vestigios asociados, los científicos pueden anticipar y establecer hipótesis del origen de los restos o de cómo llegaron allí. Estas observaciones se hacen dentro del agua, sin tocar el hallazgo y forman parte de una etapa larga y detallada que, en el caso de los sitios sumergidos, puede durar años.
 
Esto es así porque los espeleobuzos o los arqueólogos subacuáticos solo cuentan con algunos minutos al día para estudiar el sitio. Por ejemplo, para llegar a los restos de Chan Hol II tuvieron que bucear por 40 minutos, una vez allí contaron con máximo 20 minutos para observar el lugar, hacer anotaciones, fotografías y videos, pues tenían que regresar por otros 40 minutos para volver a la salida. Cada minuto extra que los espeleobuzos pasaban en la cueva ponía en riesgo su vida.
 
El saqueo no permitió realizar un estudio  in situ completo de Chan Hol II, pero las fotografías que se tomaron antes del robo mostraban que el esqueleto estaba articulado, es decir, sus huesos se encontraban en la posición correcta unos respecto a otros, no habían sido movidos desde la muerte del individuo.
 
Para Alejandro y los demás científicos del proyecto, esto significaba una cosa: la persona había muerto dentro de la cueva o había sido colocada ahí intencionalmente en un momento en el pasado cuando el nivel del mar era tan bajo que el lugar estaba seco. Esto solo era posible si la muerte había sucedido hace más de 10 mil años, durante el Pleistoceno, cuando el mar se encontraba 100 metros por debajo de su nivel actual.
 
Pero para Alejandro, "nunca, por ningún motivo, se debe asegurar nada si no se han hecho los estudios correspondientes", el antropólogo necesitaba hacer el fechamiento si quería estar seguro del pasado de Chan Hol II, es decir, había que sacar lo poco que pudiera haber quedado del esqueleto y estudiarlo.

Lo que el saqueador dejó

Según las fotografías, antes del saqueo se había preservado más de 80 por ciento de Chan Hol II. Pero cuando el grupo de trabajo de Jerónimo Avilés fue a rescatar lo que quedaba del esqueleto, solo recuperaron 10 por ciento de él. Aun así, los espeleobuzos recuperaron 155 fragmentos óseos, entre ellos cuatro dientes, los dos oídos internos, una rótula y algunas falanges.
 
Además encontraron un resto de mayor tamaño. A Chan Hol II le había crecido una estalagmita en el lado derecho de la cadera y el ladrón no pudo llevarse el hueso, pues estaba completamente cubierto e incrustado al piso de la cueva.
 
Durante seis buceos, con cincel y mazo, el equipo subacuático trabajó para sacar la cadera junto con la estalagmita del fondo de la cueva. Esos dos elementos serían la clave para descubrir la historia de un ser humano que vivió en la península en la misma época que perezosos gigantes, tigres dientes de sable y gonfoterios.
Fragmentos recuperados de Chan Hol IISe recuperaron 155 fragmentos óseos del esqueleto de Chan Hol II. Imagen cortesía de Jerónimo Avilés.

Poner fecha al pasado

Una vez que los espeleobuzos rescataron lo que quedó del esqueleto de Chan Hol II, llegó el turno de los arqueólogos, antropólogos físicos, geólogos y otros especialistas. Había que hacer hablar a los huesos y una de las preguntas que más ansiaban responder los científicos era ¿cuántos años tienen estos restos?
 
Pero los huesos de Chan Hol II habían permanecido tanto tiempo bajo el agua que iba a ser difícil sacarles cualquier palabra; de hecho, su fechamiento con la técnica de carbono-14 fue muy problemático.
 
Como todos los huesos, los de Chan Hol II tienen una parte orgánica, formada por átomos de carbono, y una parte inorgánica, formada por hidroxiapatita, el mineral que da la dureza al tejido. Pero después de tanto tiempo bajo el agua, toda la parte orgánica del hueso, compuesta principalmente por colágeno, se disolvió y se perdió. Y sin colágeno, el fechamiento con carbono-14 no es muy confiable.
 
Por fortuna aún quedaba otro camino. Si no era posible medir la antigüedad del hueso, tal vez sería posible calcular la edad de la estalagmita que crecía sobre él. Para ello, otro isótopo radiactivo podía utilizarse, el uranio. 

El uranio radiactivo

La península de Yucatán está formada casi en su totalidad por rocas de carbonato de calcio, un mineral que es soluble en agua. Esto ha ocasionado que la lluvia disuelva parte del suelo de la península, lo agriete y forme cuevas, que cuando colapsan dan lugar a los cenotes.
 
Goteo estalactita uranioGoteo de estalactita. En el agua que escurre en el subsuelo van disueltos minerales que forman nuevas estructuras como las estalactitas y estalagmitas. Además, en el agua hay átomos de uranio radiactivo que se usan para medir la edad de las formaciones.
Pero una vez disuelto en el agua, el mineral puede volver a depositarse y crear estructuras como las estalactitas y las estalagmitas, como sucedió con la cadera de Chan Hol II.
 
Por más de dos mil años, un escurrimiento de agua con carbonato de calcio disuelto goteó sobre la cadera de Chan Hol II y, capa por capa, el mineral precipitó hasta formar una estalagmita.
 
Pero en el agua que goteaba hasta la cadera del esqueleto había disuelto algo más que carbonato de calcio. También había pequeñísimas cantidades de uranio-234, un elemento radiactivo que se encuentra de forma natural en la atmósfera y que además es soluble en agua.
 
Mientras la estalagmita se formaba, el uranio-234 quedaba atrapado en cada capa de mineral que se endurecía. Pero una vez aprisionados los átomos radiactivos, poco a poco se iban transformando en un nuevo elemento, en torio-230. Y como el torio no es soluble en agua, la única forma en que la estalagmita de Chan Hol II podía contener este elemento, era si había pasado el tiempo suficiente para que algunos átomos de uranio-234 se transformaran en torio-230.
 
Así que lo que los científicos tenían que hacer para conocer la edad de Chan Hol II era medir la cantidad de uranio-234 y torio-230 en la primera capa de la estalagmita que se había formado sobre el hueso.

Más problemas de fechamiento

Estalagmita seccionada 2La estalagmita de la cadera de Chan Hol II fue seccionada y se extrajo una pequeña cantidad de mineral para hacer el fechamiento con la técnica de uranio/torio.
Pero una solución más, un problema más. Las capas de la estalagmita más cercanas al hueso de Chan Hol II resultaron demasiado porosas y difíciles de medir, así que los científicos solo se atrevieron a tomar como válido el fechamiento obtenido a 2.3 centímetros sobre el hueso, donde el mineral estaba lo suficientemente denso como para no contaminarse con más uranio del ambiente. Las mediciones obtenidas le dieron a Chan Hol II un mínimo de 11 mil 300 años de antigüedad.
 
Ya con esto podía clasificarse como uno de los restos humanos más antiguos del continente americano. Pero los científicos quisieron seguir indagando y calcularon el tiempo que pudo haber pasado para que la estalagmita creciera esos 2.3 centímetros sobre el hueso. Tomaron como base el ritmo de crecimiento de estalagmitas de antigüedad similar encontradas en Estados Unidos, China y Venezuela, y concluyeron que Chan Hol II debía tener por lo menos 13 mil años de antigüedad y era, junto con otros dos restos de la península, el esqueleto humano más antiguo de todo el continente americano.
 
Toda esta investigación fue publicada en la revista científica PLOS ONE y requirió años de trabajo conjunto de científicos de la Universidad de Heidelberg, del Museo del Desierto, de la UNAM y del Instituto de la Prehistoria de América.
equipo chan hol II

Lo que un humano de 13 mil años puede contar

Si Alejandro Terrazas hubiera podido estudiar el esqueleto completo de Chan Hol II, hubiera podido saber su edad, su estatura, sus condiciones de salud y qué tipo de actividad física realizaba, se hubiera dado una idea general sobre cómo era su vida.
 
info jeronimo aviles chan hol02
Pero más que la información sobre la vida de un individuo, se perdió la posibilidad de enriquecer exponencialmente los conocimientos sobre la población que habitaba hace más de 10 mil años en la península.
 
"Un solo esqueleto no puede contarnos mucho porque podríamos haber encontrado un individuo que era raro en su población y no sería representativo. Pero cuando tenemos tres, cuatro o cinco, ya empezamos a darnos cuenta de la variabilidad de esa población, de sus condiciones de salud como población y no como individuo".

Antes del buceo en cuevas, los arqueólogos y antropólogos no tenían evidencia de que en la península de Yucatán hubieran vivido seres humanos anteriores a la civilización maya. Pero gracias al desarrollo del espeleobuceo, hoy se conocen más de 10 esqueletos de gran antigüedad en la región.

Los restos de estos individuos comparten ciertas características. Sus cráneos se parecen mucho, la forma de sus caras es similar, su estatura, su robustez y sus condiciones de salud eran similares. Esto a Alejandro le dice que hace más de 10 mil años en la península vivía una población humana estable, con una demografía exitosa y que estaba sobreviviendo adecuadamente.

De hecho, las características de los cráneos de esta población no coinciden exactamente con las del grupo de seres humanos que cruzó el estrecho de Bering, ni con las de otros individuos del centro de México o de Sudamérica, que se asemejan bastante a los habitantes de China de la misma época.
 
Esta diferencia puede dar pistas sobre la llegada del hombre a América.

¿Cuándo llegó el hombre a América?

Durante la segunda mitad del siglo XX, entre los arqueólogos estadounidenses predominaba la teoría de que el Homo sapiens llegó a América desde Asia cruzando por el estrecho de Bering cuando el nivel del mar era tan bajo que dejó un corredor seco entre los dos continentes. Esto habría sucedido de 10 mil a 13 mil años atrás. Pero los esqueletos que se han encontrado en las cuevas sumergidas de la península de Yucatán cuentan una historia diferente.
 
"Un esqueleto de 13 mil años en Yucatán implica que los humanos tuvieron que haber llegado antes, tal vez 15 mil, tal vez 17 mil años", comenta Alejandro. Y sobre todo, si las poblaciones tienen características físicas diferentes, debieron haber pasado el tiempo suficiente en la península para que cambiara la forma de sus cráneos.
 
Hoy la teoría que dice que el humano llegó en una única ola migratoria a América hace no más de 13 mil años, ya no es aceptada. En la actualidad existen diferentes teorías que explican el poblamiento de América, pero la mayoría concuerda en que hubo varias migraciones que llevaron al humano al nuevo continente, incluso desde Oceanía a través del mar, aunque este arribo habría sido muy reciente.
 
Pero los ancestros de Chan Hol II llegaron probablemente por el norte, hace aproximadamente 20 mil años, cuando una población humana entró por Alaska y quedó aislada del mundo diferenciándose por varios miles de años, explica Alejandro. Finalmente, siguiendo la costa del océano Pacífico entraron al continente americano y al llegar a lo que hoy es territorio mexicano se dividieron. Algunos grupos continuaron por la costa, otros subieron al altiplano y otros viajaron hacia la península de Yucatán.

Los ancestros

¿Entonces Chan Hol II y los otros individuos que se encontraron en la península son antepasados de los mayas? Alejandro explica que hay que tener cuidado con este tipo de preguntas, pues es muy difícil comparar poblaciones de hace 11 mil años con poblaciones del presente. Y aunque el grupo de investigación ha hecho algunos estudios y comparaciones, no están listos para responderla.
 
Los cráneos encontrados tienen rasgos diferentes a los de los mayas prehispánicos y no se parecen a los de los mayas actuales, aun así todavía no se puede asegurar que no estén emparentados.

Lo que Chan Hol II todavía no ha revelado

Chan Hol II aún tiene historias que contar a la humanidad. Las pequeñas partículas de estroncio, bario y otros elementos que contienen sus huesos pueden hablar sobre lo que comió, responder si su dieta era principalmente de carne o de vegetales, si sus alimentos provenían del mar o de la tierra. Alejandro no pierde la esperanza de obtener más conocimiento de lo poco que quedó del esqueleto después del saqueo.
 
"Podríamos conocer todavía un montón de cosas. Vamos a buscar ADN, no sé si lo encontremos, pero tenemos que seguir investigando, porque a pesar de los pocos restos que quedaron, gracias a las nuevas tecnologías podríamos conocer más sobre cómo vivió y cómo murió esta persona".
 
Aun así no se puede negar que la pérdida del esqueleto es irreparable, Alejandro sabe que ahora será muy difícil, por no decir imposible, estudiar las enfermedades que sufrió Chan Hol II, comparar la forma de su cráneo con otras poblaciones o hacerle una reconstrucción facial.

Un caso abierto

Instituto de la prehistoria de AmericaInstituto de la Prehistoria de América, A.C.

"Al que se apodere de un monumento arqueológico, histórico o artístico sin consentimiento de quien puede disponer de él con arreglo a la Ley, se le impondrá prisión de tres a diez años y de dos mil a tres mil días multa". Eso es lo que establece el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

El robo de Chan Hol II fue reportado a las autoridades correspondientes por la delegación del INAH en Quintana Roo, pero la culpabilidad aún no ha sido establecida.

Para los participantes del proyecto, la capacidad de buceo que se necesita para acceder a sitios como en el que se encontraba Chan Hol II y las circunstancias en las que se dio el saqueo apuntan a espeleobuzos extranjeros.

"Para estos personajes, que no están informados, cuando los científicos se llevan los restos para estudiarlos los desaparecen. Aunque sea un proyecto de investigación con especialistas, avalado por el INAH y todo lo formal que podría ser, esta gente piensa que ya se los llevaron y no van a saber nada más al respecto", dice Jerónimo. 

Pero el conocimiento científico que se ha generado gracias a la colecta y el estudio de los huesos no solo se ha quedado en revistas internacionales arbitradas, ha llegado hasta los niños en el libro de texto de tercero de primaria La entidad donde vivo, Quintana Roo y a los habitantes del estado con el Museo de la Prehistoria ubicado en el parque cenote Dos Ojos en Tulum. Incluso le ha dado la vuelta al mundo como parte de una exposición itinerante sobre la Era del Hielo, que actualmente se presenta en Alemania.

El peligro de los robos en la península

El caso de Chan Hol II es muy señalado por tratarse de un esqueleto tan antiguo, pero no es el único. Carmen Rojas Sandoval, arqueóloga subacuática del INAH Quintana Roo, sabe que las cuevas del estado se han convertido en la meca del espeleobuceo. Personas de todo el mundo llegan al lugar para tomar sus cursos de buceo en cuevas y los bienes arqueológicos son cada vez más accesibles a un mayor número de personas.
  
espeleobuceoQuintana Roo se ha convertido en uno de los destinos turísticos más importantes para la práctica del espeleobuceo. Fotografía: Pavel Yudaev.
Así que conservar la riqueza arqueológica de la región va a requerir de mejores regulaciones municipales para los espacios subterráneos, los guías de buceo y el desarrollo urbano. Porque rescatar todos los vestigios de las cuevas inundadas no es una opción, eso requeriría de una enorme cantidad de dinero, laboratorios, especialistas y lugares para su adecuada conservación. Además de que no es el ideal en la investigación arqueológica, explica Carmen Rojas.
 
"Si yo pudiera preguntar a la evidencia todo lo que le quiero preguntar sin tener que sacarla, lo haría. Porque para el arqueólogo, colectar la evidencia es como para el cirujano operar, es intervención de riesgo a cuerpo abierto. Pero todavía no nos da la tecnología para hacer una arqueología 100 por ciento no intrusiva".
 
Pero en los casos en que hay peligro de destrucción de la evidencia por el desarrollo urbano o por el hurto, se debe intervenir para salvar la pieza.
 
Carmen fue quien dio a conocer en las redes sociales la desaparición de Chan Hol II. Ella sabe que la persona que pudo haber accedido hasta el esqueleto debía ser un buzo técnico con años de experiencia en la actividad. Esto la hace contrariarse, porque un explorador con esa experiencia se supone tendría que ser una persona consciente, que busca proteger los lugares que explora.
 
"Hay que estar prevenidos, porque parece que también puede darse el caso de my precious, de una persona que quiere atesorar y adueñarse de algo que ni siquiera es parte de su pasado directo, sino que pertenece al pasado de todos los americanos y de la humanidad".
 
carbono 14 infografia02
contacto inah quintana roo

 

martes, 12 de diciembre de 2017

Campanas del inframundo, estalactitas que crecen bajo el agua


Playa del Carmen, Quintana Roo, Conacyt / ciberpasquinero

Las estalactitas, las estalagmitas y otras caprichosas estructuras presentes en las cuevas son conocidas como espeleotemas. Su formación suele atribuirse a procesos físicos, específicamente a la disolución, el escurrimiento y el depósito de agua con minerales en la cueva. Pero en el cenote Zapote, en Quintana Roo, se acaba de descubrir un tipo de espeleotema único, una formación mineral que creció bajo el agua gracias a la ayuda de bacterias y arqueas.

campanas-head-121117.jpgCampanas sobre tronco. Fotografía Eugenio Aceves.

Estas extrañas formaciones son conocidas como campanas del inframundo, o Hells Bells, por los buzos que visitan el cenote. Son estructuras colgantes con forma de campana o trompeta que alcanzan una altura de dos metros y un diámetro de 80 centímetros en su parte más ancha. 

Estas formaciones le llamaron la atención a Jerónimo Avilés Olguín, director del Instituto de la Prehistoria de América, A.C. Al espeleólogo e investigador le parecía muy extraña la forma en la que habían crecido las estalactitas y verlas, incluso en el tronco de un árbol que había caído en el cenote, lo hacía sospechar que eran formaciones recientes y que tal vez podrían haber crecido bajo el agua.

En un principio, los colegas de Jerónimo Avilés tomaron esta teoría como algo poco probable, pero el equipo de trabajo, formado por científicos mexicanos y alemanes, decidió realizar una investigación más profunda y determinar si era posible que las campanas estuvieran creciendo bajo el agua y por qué mecanismo lo estaban haciendo.

Para ello, el equipo de espeleobuceo formado por Vicente Fito, quien exploró el cenote por primera vez; la microbióloga Anna Geenen, del Instituto de Ciencias Biológicas de Karlsruhe Alemania; Mónica Torres; Eugenio Aceves y Jerónimo Avilés, colectó algunas campanas y agua de diferentes profundidades del cenote.

Una vez recuperadas, las muestras se mandaron al Dr. Wolfgang Stinnesbeck de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, para conocer la edad de las campanas e identificar a los microorganismos en ellas y en el agua, pues sospechaban que estaban involucrados en la formación de los espeleotemas.

El resultado del fechamiento indicó que las campanas tenían en su capa más antigua alrededor de cuatro mil 500 años y en su capa más reciente casi 300 años. Es decir, que habían estado creciendo desde mediados del Holoceno hasta la actualidad.

Hace aproximadamente 10 mil años, el nivel del mar estaba 100 metros por debajo del nivel actual y las cuevas y cenotes de la Península de Yucatán estaba secas. Pero cuando la temperatura del planeta aumentó, los glaciares se derritieron y el nivel del agua aumentó hasta alcanzar su nivel actual, hace cuatro mil 500 años.

Esto quiere decir que las campanas del inframundo crecieron completamente bajo el agua, algo único entre los espeleotemas.

El grupo de científicos mexicanos y alemanes publicaron su descubrimiento en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.

Arqueas y bacterias que hacen crecer las rocas

campanas-rec1-121117.jpgFuente:  Conabio.Las campanas del inframundo habían estado creciendo bajo el agua, ¿pero por qué? En un situación normal, los espeleotemas se forman por que el agua de lluvia al caer absorbe el dióxido de carbono (CO2) del ambiente y se vuelve un poco ácida. Al volverse ácida adquiere la capacidad de disolver algunos minerales en el subsuelo y los arrastra en su camino.

Cuando el agua con el CO2 y los minerales escurre hasta una cueva o una cavidad con aire, el CO2 que traía disuelto se libera al ambiente y el agua pierde la capacidad de retener los minerales que arrastraba. En ese momento los minerales se depositan y construyen formas caprichosas como las estalactitas o las estalagmitas.

Pero las campanas que crecían en el cenote Zapote no podían haberse formado de esta manera. Los científicos descubrieron que en las campanas vivía un tipo de bacterias que no estaban presentes en el agua del cenote ni a otras profundidades.

Al parecer, para realizar sus funciones vitales, estas bacterias utilizan el CO2 en el agua y al hacerlo disminuyen su acidez y su capacidad para retener minerales disueltos. Esto genera un microambiente que ocasiona que los minerales precipiten y capa por capa den origen a las campanas.

Este microambiente también se ve influenciado por las condiciones fisicoquímicas que se generan a 30 metros de profundidad, en la haloclina, una capa de salinidad media donde el agua dulce de la lluvia y el agua salada del mar mezclan. De hecho, las campanas solo crecen unos metros por encima de esta capa.

Campanas-del-inframundo-sobre-haloclina.-Fotografía-Eugenio-Aceves.jpgLas haloclinas pueden aparecer como una capa turbia en los cenotes. Fotografía Eugenio Aceves.

Este tipo de crecimiento bajo el agua solo se había detectado en contadas ocasiones en cuevas en Nuevo México, España, Alemania y en los Alpes. En donde también se ha asociado a la presencia de microorganismos que facilitan el depósito de minerales.

Esta es la primera vez que se documenta este tipo de formaciones en México. Por su tamaño y origen microbiológico puede decirse que son los biotemas más grandes del mundo, y para Jerónimo Avilés son una prueba más de que la exploración de los cenotes tiene mucho que contarnos sobre la vida en el planeta. El equipo de investigación continuará con el estudio de las campanas del inframundo, ahora también con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) 

 

Presentación de Hells Bells.jpg


Lacas. Color y brillo novohispano, en el Museo Nacional del Virreinato

Exposición integrada por más de un centenar de piezas, representativas de
las artes suntuarias de los ajuares domésticos


México, INAH / ciberpasquinero

La laca fue una de las técnicas artísticas más populares de la Nueva España; su uso perteneció a uno de los ámbitos más significativos de la vida virreinal. 
Las artes suntuarias de los ajuares domésticos, contenidas en los interiores de los espacios habitacionales, abarcan diversos objetos derivados de la producción secular, destinados a varias funciones del diario vivir del habitante novohispano.

Lacas. Color y brillo novohispano, exposición que presenta el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Museo Nacional del Virreinato (MNV), reflexiona en torno a los diferentes centros de producción novohispanos, resaltando sus cualidades formales y técnicas, así como los tipos de soportes en los que esta técnica fue aplicada, que en el caso mexicano se encuentra íntimamente ligado a soportes
específicos que datan de la época prehispánica.
El arquitecto José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones, inauguró dio lectura a un texto preparado por el director general del INAH con motivo de la exposición, la cual —dijo— es reflejo de las expresiones artísticas del periodo novohispano que estuvieron ligadas a la vida y a la sociedad de manera indisoluble.  
"Un claro ejemplo de utilidad práctica y apreciación estética de los objetos artesanales en la cotidianeidad de la época colonial son las numerosas bateas, cofres, baúles, tecomates y jícaras con acabados a base de resina natural conocida como laca —la antigua lák, en Persia—, también utilizada desde la antigüedad en China y la India".
Abundó que el refinado procedimiento del laqueado, cuyo rasgo distintivo fue un singular equilibrio entre el brillo y el color, ha dejado evidencias magistrales de una técnica nativa heredada de las civilizaciones prehispánicas del México antiguo, a la cual se sumaron nuevas expresiones durante el virreinato, hasta lograr el refinamiento que se aprecia en la actualidad.


Mercedes Gómez Urquiza,directora del MNV señaló que la laca embellece materiales
como madera y calabazos, elementos simples como las jícaras y los guajes que al ser
laqueados y primorosamente ornamentados, dejan atrás su sencillez y adquieren una
connotación nueva que los enaltece y revalora. 
Objetos más complejos como la escribanía, se destacan entre las bateas empleadas para satisfacer diversas funciones del diario vivir de los habitantes novohispanos, todos ellos fueron protegidos con los recubrimientos al tiempo de ser adornados.
Apuntó que desde hace 50 años el Museo Nacional del Virreinato ha sido el encargado de conservar y estudiar el patrimonio histórico producido en la Nueva España, época en la cual el maque o laca fue una de las técnicas de ornato más populares.
Durante el periodo virreinal la laca significó estatus y prestigio social, especialmente en las grandes ciudades donde había todo tipo de objetos de uso tanto civil como religioso; algunos estaban dirigidos específicamente a un público femenino.


La gente convivía todo el tiempo con estos enseres, algunos exclusivamente de ornato, pero muchos tenían una función práctica y cotidiana, señaló la doctora Sonia Ocaña, curadora de la muestra y especialista en el impacto del arte asiático en la Nueva España.
Agregó además, que la laca novohispana no fue un sustituto para aquellos que no podían adquirir las chinas, japonesas o inglesas —algunas de éstas llegaban a ser de alta calidad—, por el contrario, eran tan valoradas que existen en ajuares muy ricos de la Nueva España, además de colecciones españolas como las del Monasterio de las Descalzas Reales, e inclusive en las de los reyes. 
Ya en el siglo XX, muchas obras pasaron a las colecciones de diferentes museos, entre ellos, el Museo de América, en Madrid.
Lacas. Color y brillo novohispano desarrolla un relato curatorial, a partir de cinco núcleos temáticos, que permite al visitante transitar por los aspectos utilitarios y formales de ésta, para lo cual se ha conformado una amplia selección de piezas de todo tipo de soportes y técnicas que contextualizan a las lacas novohispanas, con el fin de propiciar que el espectador establezca relaciones entre el pasado y el presente, por medio de una diversidad de recursos visuales en donde la laca es el principal protagonista, en soportes fotográficos, literarios y documentales.
En el marco de la exposición se abrió al público la sala lúdica en la que los visitantes podrán experimentar las técnicas de pincel, rayado y rellenado con las que se elaboran las lacas; así como el "Taller Lacas. Color en la piel o tatuajes", con diseños novohispanos de los centros de producción de Michoacán, Guerrero y  Chiapas. 
Y el "Teatro Viajero", que inicia su recorrido por los espacios del recinto para contar historias de dioses griegos y seres fantásticos chinos que se esconden en muebles, cofres y charolas laqueadas.

El público podrá visitar 
Lacas. Color y brillo novohispano del 9 de diciembre de
2017 al 8 abril de 2018. 
Durante este periodo tendrá la posibilidad de participar de diversas actividades educativas.